La menor de los Flores, la hija de Lola y El Pescaílla, regresa a la actualidad discográfica con un disco que podríamos calificar de alimenticio. Del nombre y de las rentas no se vive toda la vida y hay que buscarse el sustento como se puede si no es con la venta de discos con los conciertos.
Y qué mejor excusa para sacar un nuevo trabajo que elegir una serie de canciones que le han marcado en su vida. De ahí el título Parte de mí, un disco de versiones producido por Fernando Illán en el que Rosario echa el freno a sus dos décadas y media en activo.
Hay aquí saltos de estilos, saltos en el tiempo y cambios de registro aunque por regla general Rosario Flores lleva a su terreno cada uno de los temas. Suena a capricho haber elegido este cancionero tan disperso de cantantes de bolero: Algo contigo, del argentino Chico Novarro, cantautores como Manzanita o su hermano Antonio y cantautores setenteros: Nino Bravo o Camilo Sexto o cantantes tropicales: Juan Luis Guerra.
Sin embargo, Rosario sale airosa de este reto poniéndose en la piel de su madre, La Faraona, para hacer el primer rap español: Cómo me la maravillaría yo, convierte su voz en quejido para hacer El sitio de mi recreo, en la que como si fuera un fantasma oímos unos instantes a Antonio Vega.
De todas ellas, me gusta especialmente como canta Palabras de amor, de Serrat, y La distancia, de Roberto Carlos, que le han quedado perfectas.
Sitio oficial | Rosario
Vídeo | YouTube
Caravan Girl es un buen single. Suena a mainstream por los cuatro costados, es ideal para las radiofórmulas de todo tipo (excepto para Cadena Dial, aunque si estuviera cantado en español…), y seguramente deja a Goldfrapp a la altura de Texas. Pero de los Texas del Summer Son, así que yo no voy a negar que me gusta.
Me lo tomaré como un guilty pleasure, esas cosas que deberían avergonzarnos en público, pero que disfrutamos en privado. Sí, es una canción blandurria, que parece hecha para que la saquen en algún anuncio, pero, puestos a pedir, prefiero que suene esto como número uno de alguna radiofórmula antes que el dueto que se han marcado Rihanna y Bisbal.
Y, bueno, el vídeo que acaba de estrenar Alisson Goldfrapp para la canción tampoco mata: es obvio, buenrollista porque sí y, en ocasiones, hasta parece un anuncio de compresas. Pero le pega al clima de la canción y al momento en que ha sido editada, así que… Ya van dos placeres culpables seguidos. Como siga por este camino, voy a acabar enganchándome a Seventh Tree. Eso, como diría Koala, sería demasiado bonito para ser verdad. Pero en su sentido de bonito.
Vídeo | Youtube
Vía | Mutechannel
Más en Hipersónica | Goldfrapp
Lo bueno de los festivales es que la estela de lo que más has disfrutado se alarga durante mucho tiempo. Y, como uno de los momentos más brillantes del Primavera Sound 2008 fue la actuación de la ex-Shangri Las Mary Weiss, era hora de recuperar su disco, editado hace un año, pero al que apenas le había prestado atención.
Aquí me toca entonar el mea culpa, pero, a pesar de lo que muchos me habían dicho, no me atraía nada Dangerous Game. Como todo el mundo decía que estaba tan bien como el disco de regreso de Ronnie Spector y a mí lo de la Ronnette no me había gustado demasiado, lo deje en la pila de “discos que no me apetecen”.
Fue un error que ahora estoy remediando. Y no es que Dangerous Game sea un disco perfecto ni que sepa esquivar del todo la nostalgia. Pero de entre todas las componentes de los girl groups que proliferaron en los 60, Mary Weiss tenía algo distintivo: su voz, entre cruda e inocente, pura fuerza sexual.
Hoy, Weiss es ya una mujer al borde de ser considerada anciana, pero como demostró en Barcelona, está en un espléndido estado de forma. Y sus cuerdas vocales no han perdido ni una pizca del encanto inicial: mantienen todos los matices que aún hacen que Remember (Walking in the Sand) o Leader of the Pack sean hitos del pop, canciones que derriten corazones y consiguen romper las fronteras del tiempo.
Es algo extraño ver a una mujer madura y que aún suene como la colegial no tan inocente de cuando era joven. Hay algo pertubador, como comprobé en el Audiotrio del Primavera Sound. Cierras los ojos y es como si el tiempo no hubiese pasado. Ella canta como los ángeles, en directo y, por supuesto, en un disco comandado por su brutal presencia vocal.
Weiss, además, de tonta no tiene un pelo. Eligió como acompañantes de su disco a Reigning Sound, una banda de rock clásico capaz de hacer necesaria en el presente la música del pasado; justo lo mismo que hace ella. Y se dejó contaminar por ellos: al guitarrista y compositor Greg Cartwright se le nota muy presente en canciones como Break it one more time, Stitch in time o Dangerous game (Imeem).
Además, Weiss sabe que ha sido muy influyente para no pocas bandas y también tira líneas que unan a sus sucesores con su yo adolescente. Así, los Ramones reviven en la fantástica Stop and Think It Over (Imeem) o en Don´t Come Back. Pero, además, la cantante se guarda para su debut algunas cartas que no por marcadas son menos apasionantes: My Heart Is Beating (Imeem) es una de los mejores tonadas sesenteras que se hayan oído en mucho tiempo.
Weiss es capaz hasta de atreverse a hacer una versión de las míticas Shangri-Las (Heaven Only Knows; Imeem). Nadie más que ella está capacitada pra mantener viva la llama de aquel espíritu. Si todos los discos son como éste (que tiene lagunas y bajones, pero que nunca se deja de disfrutar), bienvenida sea de vuelta. También a los escenarios.
Más en Hipersónica | Primavera Sound 2008: Sábado

Ya tenía ganas de ver a la gente de Radiohead en directo de una maldita vez. Es una de esas bandas a las que sigo desde su primer álbum y que por una razón u otra no había podido ver en un escenario hasta ayer. En el Parc del Fòrum de Barcelona, dentro del Daydream Festival y en un marco casi incomparable (a orillas del mar… ¿quién no quisiera tener esas vistas desde el escenario?), me planté delante de los ingleses. Por fin.
Estuvimos de suerte: pocas horas antes de dar comienzo el concierto había estado lloviendo por la zona y muchos nos pusimos algo nerviosos al contemplar la posibilidad de que todo se fuera al traste por culpa del agua, dado que el evento era al aire libre. Finalmente no solamente no llovió, sino que nos hizo una de las mejores noches posibles.
Con In Rainbows bajo el brazo estaba claro que el concierto iba a girar en torno a este excelente último trabajo de la banda hasta la fecha. Y así fue, desde el primer momento dejaron claro que sus arco iris no nos iban a soltar de la mano en toda la noche. Los 3 primeros temas del setlist estaban extraídos de este disco, dando comienzo con el corte que abre el álbum y arrasando con el que para mí es el mejor corte del disco al llegar al tercer tema: All I Need.
Por cierto, cuando Thom Yorke empezó a cantar en 15 Step, la encargada de dar el pistoletazo de salida, pensé que no iba a ser una buena noche. Por alguna extraña razón sus primeras frases sonaron como si estuviera totalmente ido de la cabeza, afónico, bebido o yo qué sé. Suerte que todo quedó en un susto.
En general creo que todo estuvo en su sitio. El sonido fue espectacular y la elección de los temas que formaron el setlist me pareció más que acertada. Temazo tras temazo durante un par de horas en las que Yorke hizo de todo: cantar sin guitarra, con guitarra, al piano, a la batería… y bailar como un descosido.
Mención especial merece el exagerado montaje de luces y pantallas que llevan consigo. A parte de las pantallas laterales presentes en todos los conciertos de este tipo llevaban otra bastante especial al fondo del escenario. En ella veíamos una serie de planos desde diversos ángulos y la sensación era parecida a estar viendo una especie de DVD de la banda en directo, con multitud de efectos y demás.
Pero os comentaba lo de las luces: menudo espectáculo. Unas barras de un par de medidas diferentes que partían del techo hacían de todo:

Un conciertazo. No sé si me podría haber estrenado mejor con el directo de la banda. Bueno, quizás si hubiese podido estar algo más cerca habría mejorado la cosa, pero no nos quejaremos demasiado.
Dejo otro pequeño vídeo de cuando tocaron Idioteque, otro de los momentos grandiosos del concierto, sin duda:
Vídeo | YouTube
Vídeo | YouTube
Fotos | Alterna2 | Flickr
Sitio oficial | Radiohead

Los amantes del buen rock en todas sus vertientes no necesitarán que les presente este festival que cumplirá en septiembre su séptima edición. Por sus escenarios han pasado artistas como Iggy Pop, The Cynics, Bad Religion y Black Crowes, por poner unos pocos ejemplos. Vitoria-Gasteiz volverá a ser ciudad de visita obligada para todos los festivaleros que quieran poner la guinda a un intenso verano musical.
Aún falta mucho para que arranque la edición del 2008, que se celebrará los días 4, 5 y 6 de septiembre. Sin embargo, ya conocemos las primeras bandas que configurarán el cartel. Sin ánimo de ser exhaustivos, vamos a ver un pequeño adelanto de lo que os encontraréis todos aquellos que emprendáis la peregrinación al norte.
Jon Spencer Blues Explosion (Imeem): la banda de Jon Spencer es una de las cabezas del cartel con su ruidosa mezcla de blues, punk y rock alternativo. Energía visceral que no puede quedar atrapada en los surcos de un vinilo. Aunque su sonido queda cada vez más lejos del Delta del Mississippi, su buena salud sobre las tablas promete un show cuanto menos interesante.
Los Lobos (Goear): Su extensa carrera comenzó en los sesenta, cuando aún eran una cover band del montón. Su fusión del rock con el country, el folk, el r&b y el tex-mex (no el de los burritos y los frijoles) configuró una personalidad propia que continuó hasta la actualidad. Seguro que todos conocéis La Bamba, canción tradicional del Estado de Veracruz; ellos fueron los culpables de su extensión por todo el globo. No obstante, no es lo único que pueden ofrecer.
Blind Melon (Imeem): Mientras que la mayor parte de las bandas de rock alternativo de los 90 surgieron a la sombra de nombres como Nirvana o Soundgarden, Blind Melon decidieron buscar sus raíces en los clásicos de los 70: Lynyrd Skynyrd, Led Zeppelin, etc. No por ello dejaron de resultar interesantes para el público de fin de siglo, sin olvidar el lavado de cara que ofrecieron a una escena que empezaba a pecar de homogénea.
The Sonics (Imeem): Aunque Koala ya nos puso sobre aviso de que la banda de Tacoma ya no es lo que era tras su actuación en Bilbao, la oportunidad de verlos en directo a pesar de su declive no es nada desdeñable. Han pasado más de 40 años desde su Here are The Sonics!!, pero la fiereza del álbum es totalmente atemporal. Lástima que el tiempo sí haya causado estragos en sus intérpretes, pero ya debe ser imposible que canten Strychnine sin que se les salga disparada la dentadura postiza.
Sex Museum (Goear): España no se ha quedado huérfana de representación, y para ello están los madrileños Sex Museum, stoner fiero y bien ejecutado para que os déis unos buenos empujones en la primera fila. Quienes los hayan visto en directo os podrán confirmar la energía e inmediatez del espectáculo. Riffs coléricos y pesados, contundentes líneas de bajo y una voz desmelenada en la mejor tradición del rocanrol.
John Cale (Imeem): la vertiente más arty del rock vendrá encarnada por la figura de John Cale, antiguo miembro de la Velvet Underground y los Primitives, entre otros. Una figura emblemática del r’n’r que yo considero más apto para una sesión tranquila de musiqueo que para un directo, aunque nunca se sabe lo que se traerá entre manos.
Danko Jones (Goear): el trío canadiense vuelve para disfrutar de la buena acogida que recibe en España, frente a la frialdad de sus vecinos estadounidenses. Algo descafeinados para mi gusto, pero no por ello faltos de buenas canciones. Su directo promete ser divertido y dinámico, así que nada se pierde por probar.
Junto a estos artistas, también se ha confirmado la presencia de Blue Cheer, The Gutter Twins, Duff McKagan’s Loaded, Donita Sparks, Orange Goblin, The Quireboys, Truly, The Royal Cream, Animal Alpha, Viaje a 800, Las Culebras y Sorkun.
Próximamente habrá más, así que permaneced atentos.
Sitio oficial | Azkena Rock Festival
Hay canciones y grupos que marcan la historia de la música, aunque algunos de ellos pasen desapercibidos en su momento. Big Star son uno de esos grupos: más apreciados por la crítica que por el público, pese a practicar un pop que bien pudiera ser masivo, sus canciones han influido a tantos aspirantes a músico que, al final, han conseguido crear toda una corriente en la historia musical.
September Gurls ejemplifica bien lo que el grupo de Alex Chilton y Chris Bell logró. Editada en 1974, formó parte de Radio City, el segundo disco de la banda, pero ha sido el tiempo y los grupos posteriores que han surgido a su calor los que le han dado la pátina de canción mítica. Se podría decir que esta oda a las chicas de septiembre es la quintaesencia del powerpop, la piedra filosofal sobre la que se edifica todo un estilo.
Compuesta por Alex Chilton, emparenta a Big Star con los Beatles menos experimentales, aunque está tocada con los guitarrazos de los Byrds y cantada con una indiferencia que casi parece hastío. No quiero decir que esté mal cantada ni mucho menos: la forma en que Chilton vocaliza es absoluta perfecta; interioriza el sentimiento de la canción y lo saca frase a frase. Él es uno de esos chicos de diciembre a los que no les sale nada bien, y menos enamorados de las September Gurls-
En realidad, lo único de Big Star y de September Gurls es la manera en que sus guitarras lo teñían todo de una absoluta melancolía. Sus melodías eran espléndidas, su pop vitalista, pero la sensación final que dejan todos sus discos en el oyente es amarga, derrotista. De creer que están hechos de teóricas canciones alegres uno siempre pasa a comprobar que el oyente acaba saliendo roto por dentro. Sin necesidad de aspavientos y sin ni siquiera dramatizar.
Quizás, por eso, les pega tan bien haber sido un grupo fracasado. Su veneno disfrazado de caramelo se quedó por el camino hacia las listas de éxitos: distribuciones nefastas, mala suerte con las discográficas y una inexplicable indiferencia general de las radios hacia sus canciones les dejaron fuera de combate. El paso del tiempo les ha hecho ganadores de toda la batalla y ha convertido a September Gurls y a todas las otras grandes canciones del grupo en clásicos respetados. Aún les falta dar el salto masivo, pero eso llegará cuando algún publicista decida elegir una de sus canciones para un anuncio. Aunque, siendo sinceros, nadie quiere comprar cosas cuando su melodía le pone triste, ¿no?
Es tan fácil comprobar la onda expansiva de la canción como pensar en algunos de los grupos que mejor pop de guitarras han hecho en los últimos años. September Gurls es el alfa y el omega de Teenage Fanclub, Velvet Crush, Posies, los momentos más pop de los Replacements y cualquier cosa que tenga a Robyn Hitcock de por medio (incluidos los maravillosos dB´s). Si eso no significa que es una canción histórica, que venga Dios y lo vea.
Vídeo | Youtube

Wire son una de las bandas del punk (¿o los llamamos post-punk?) que se ha ganado el status de culto. Sus tres primeros discos son absolutamente brutales y ellos han sabido hacer de aquel sonido inicial una declaración de intenciones para toda su carrera. Ahora, la banda está a punto de editar Object 47, su nuevo disco, que hace el número once en su carrera y se pondrá a la venta en julio.
La cercanía es tal que ya podemos escuchar una de las canciones del disco, One of us. Y aviso a los fans del grupo que la primera toma de contacto va a ser sorprendente y, desde luego, pelín decepcionante. Ya sabemos todos que no es bueno sacar conclusiones de canciones de adelanto, pero el tema tiene un aire nuevaolero que no puede con él.
Viendo la rotundidad de sus conciertos de regreso y, sobre todo, escuchando el tenso armazón con el que construyeron, en 2003, su disco de retorno a la escena (Send), sorprende que ahora haya puesto todo el interés en la melodía. One of us podría ser pasto de discotecas modernas y no tengo muy claro si eso, para Wire, es un piropo u otra cosa bien distinta.
En todo caso, las primeras voces que han hablado del disco comentan que la impresión de One of Us es la correcta: la canción, que sirve para abrir Object 47, es un ejemplo de la nueva dirección del grupo. Ahí está la poderosa sección rítmica, sí, pero también unos Wire encantados de hacer pop.
Veremos en qué acaba todo esto. De momento, a mí One of Us me suena como las mejores canciones de los discos malos de New Order (o sea, de los últimos), así que ahora estoy demasiado a la defensiva. Miedo escénico, le llaman.
Escucha | One of Us (Box.net)
Vía | Popheadwound

Si con el lanzamiento de Omega, los granadinos consiguieron resultar tan innovadores como controvertidos, y tan brillantes como discutidos, no menos sorprendente sería su siguiente propuesta musical. Una vez más, con Val del Omar, Lagartija Nick demostraron ser un grupo culturalmente superior en todos los aspectos, quizás demasiado para la gran mayoría del público español, incapaz de comprender una vez más la aplastante ambición de sus experimentaciones.
De nuevo, la banda se olvidó de todo lo que había hecho antes para arriesgarlo al todo o nada, enarbolando en esta ocasión auténticos ritmos de trash metal, y un elaboradísimo trabajó electrónico que daría a la música industrial una dimensión que jamás había sido concebida dentro de las fronteras de nuestro país.
Recuperando a su paisano José Val del Omar para que les sirva de inspiración y de motor parar la potente maquinaria que hace funcionar este singular trabajo, el disco gira conceptualmente en torno a los versos escritos por el cineasta. Al igual que este imaginativo director andaluz, el álbum que en él se inspira resultan tan atrevido, tan fuera de su época, que pocos llegan a comprenderlo.
En conjunto, el trabajo es a un tiempo desmesurado y milimétrico, deliberadamente excesivo tanto en su planteamiento técnico como lírico, con momentos que llevan el sonido al extremo y alcanzan con ello los límites de la brillantez. Tan pronto el trash y el tecno se alían con exuberancia, como basculan en favor de pasajes más oníricos, pero siempre eléctricos y sucios. Solos de guitarra nunca antes oídos en esta banda y unos ritmos de batería verdaderamente demoledores marcan la pauta a seguir, entre chirriantes bases electrónica, para los sucesivos trabajos de estudio de la agrupación.
A título personal, éste siempre ha sido uno de mis elepés favoritos, ya no sólo de la banda andaluza, sino en términos absolutos. Hay algo en sus rocosos muros de electrónica y metal, en los delirios apocalípticos de sus letras, que siempre me ha fascinado. Realmente, no es la obra de Lagartija Nick de la que mejor recuerdo se guarda a día de hoy, pero yo siempre la consideraré entre sus hitos.
La banda, se encuentra por esta época en pleno proceso de reestructuración tras la marcha del batería Eric Jiménez a Los Planetas, quien sería sustituido por Antonio Quesada para la grabación de este álbum, y más tarde por David Fernández. Sin embargo, aún vendrían más cambios durante los meses siguientes, con el abandono de otros dos miembros fundadores del grupo y el cambio de sello discográfico, pero eso ya lo veremos mañana.
Antes de eso, disfrutemos de las profecías tecnológicas de José Val del Omar, y de la reinterpretación industrial y desbordante que de ellas hicieron Lagartija Nick. Porque, ya se sabe:
El que ama arde, y el que arde vuela a la velocidad de la luz.
Sitio oficial | Lagartija Nick
Música | Celeste
Especial Lagartija Nick | Hipnosis, Inercia, Su, Omega

Tras la recomendación del visitante Teje, quien en la última reseña sobre el 12” de Justice ponía el nombre de Yelle sobre la mesa, aquí está el disco debut de esta artista francesa. Todo venía a cuento del nuevo auge que está experimentando la electrónica gala, como en su día lo hiciese con Air. Ahora son Justice y sus hits quienes aportan el nombre a Francia (sin olvidarnos de su gran hombre de la electrónica, Laurent Garnier, personaje muy influyente en este género).
Yelle, o lo que es lo mismo, Julie Budet, es una joven de la región de Bretagne, y que con 25 años ya ha conseguido situar su nombre en pistas de baile de varias partes del mundo. “Je Veux te Voir”, anteriormente conocida como “Short Dick Cuizi”, es una broma sobre el rapero francés Cuizinier (TTC), el cual ni conocía, y con la que consiguió su primer éxito en la red de redes. Luego, poco a poco, se fueron contagiando los ritmos que Yelle traía bajo el brazo. Tanto, que el disco salió en 2007, pero un año más tarde su propia discográfica lo ha vuelto a reeditar añadiendo un remix más, el que ha firmado uno de sus productores: Tepr.
Con este tema, Yelle ha llegado a ser un bombazo en las discotecas francesas. Un techno muy potente y una base desorbitada en los beats, tienen la clave para su éxito. Demasiado duro para mi gusto. Pero Tepr no es el único productor que está detrás de Pop-Up; un nombre que en próximos meses tendrá que ser tomado en cuenta, el de GrandMarnier, es el que consigue la mayoría de los hits del álbum.
(Yelle, Je Veux Te Voir; youtube)
Su labor es a destacar, ya que si hay algo que sobresale en Pop-Up, a parte de las letras picantes firmadas por la cantante, es su sonido basado en el electro-pop y con unas reminiscencias más que claras a la obra de M.I.A., a quien también se asemeja en el fraseo. GrandMarnier consigue casar sonidos tan pegadizos como los que trae de la mano en “Ce Jeu”, donde Japón podría estar detrás de la base, y más lentos en “Tristesse / Joie”.
Yelle, A Cause Des Garçons; youtube)
Pero el plato fuerte que tiene Pop-Up viene con su éxito más sonado: “A Cause Des Garçons”, esta vez sin remix, mejor a pelo, conservando la versión original, donde el electro está perfectamente medido derivando a unos estribillos alegres y que se convierten en pura dinamita. Y después de dicho tema poco más, la fórmula se agota. Las dos canciones mencionadas anteriormente consiguen acercarse pero sin lograrlo, y otras como “Tu es beau” o “Amour du Sol”, no dejan de ser flojas composiciones.
(Yelle, ACDG (Tepr Tecktonik); youtube)
Hay que esperar al final con “Jogging”, la cual va también directa a la pista y cambia la apreciación general, de un trabajo que tiene demasiados bajones para estar hablando de una futura promesa (ni qué decir que la distancia con Justice es enorme). Yelle a día de hoy es una artista de hits, que ya es algo, con temas muy buenos y que tendría que potenciar más. Habrá que esperar al segundo largo parar ver por qué camino apuesta la francesa.
Más en Hipersónica | Justice, Yelle
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