Tras ‘No solo respirar’ el grupo cántabro acaba de lanzar un nuevo single de su último disco, Asuntos pendientes y ya tienen listo el nuevo videoclip. Se trata de ‘Malos pensamientos’, que fue grabado en Buenos Aires durante la última gira sudamericana que realizaron el pasado mes de noviembre bajo esponsorización del Gobierno de Cantabria.
El cuarteto de Reinosa tiene claro que éste es uno de los mejores cortes de este nuevo álbum. Comienza mostrándonos al grupo tirado en las camas de una habitación con varias jóvenes, suponemos después de una juerga tras un concierto. Y nos muestra una historia de engaño y desamor protagonizada por Rulo, su vocalista, y una chica a la que suponemos le canta en la canción, mientras la banda al completo toca en una terraza de un edificio bonaerense y se nos muestran imágenes de la capital argentina. Un clip, en definitiva, con el que sus seguidores se pueden identificar que se sale del habitual formato en el que los grupos aparecen simplemente tocando en un garito o en exteriores.
Como decíamos en la crítica del disco, Asuntos pendientes no es ni mejor ni peor que trabajos anteriores de La Fuga, un grupo que parece haber recuperado el pulso roquero de antaño tras su disco en formato acústico, Nubes y claros, con el que revalidaron el éxito de Negociando gasolina, editado en Latinoamérica por Warner. Y en los dos singles publicados hasta la fecha queda claro que la banda muestra el tipo de tema que gusta a su público.
Mientras tanto, La Fuga ha remodelado su página web oficial, con nuevos contenidos, y sigue su exitosa gira por las ciudades españolas que, por ahora, finalizará el próximo 20 de septiembre en Madrid. Sus conciertos son muy divertidos así que mejor no perdérse al cuarteto si pasa por tu ciudad.
Sitio oficial | La Fuga
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Mañana día 24 de junio sale a la venta La Oreja de Van Gogh. Grandes éxitos. El título lo dice todo.
Tras la marcha de Amaia Montero para probar suerte en solitario, emulando a la mayoría de las solistas femeninas que inician su carrera en grupo y la acaban dejando atrás lo que las encumbró, este recopilatorio “póstumo” recoge dieciséis temas que tratan de resumir la trayectoria de estos vascos.
El tracklist ha sido acertado. Canciones como ‘Cuídate’, ‘París’, ‘Muñeca de Trapo’ o ‘Pop’ han sido emblemas de esta banda que insufló aire fresco al pop español, reciclando un formato que siempre ha dado buen resultado en nuestro país. He de reconocer que, de entre toda la morralla que se produce en España, LODVG me parece de lo más potable. Dile al Sol me gustó mucho en su día, y la recopilación de temas que han hecho para este Grandes Éxitos no ha entrañado mucho misterio: singles y más singles que ya vendieron lo suyo en su día. Una apuesta segura y una inyección de liquidez para continuar con sus carreras desdobladas.
De ahí a que los denominen como el grupo español más influyente de la última década me parece que hay un trecho. Sin duda, echaré de menos a Amaia y los suyos, sobre todo cuando la actualidad española está plagada de gente como El Canto del Loco o El Sueño de Morfeo, que no han tenido ni tendrán la ligereza ni la simplicidad de La Oreja.

Cuando buscas en la Wikipedia la entrada de Daddy Yankee, puedes observar un apartado especialmente dedicado a esta particular composición, y en él se lee: “fue considerada la mejor canción de Reggaeton, impulsó al género mundialmente (...) se hizo tan famosa que podia escuchar hasta el cansancio en casi todo el mundo”. Suficiente, lo habéis dicho todo. Con semejantes credenciales lo tengo claro.
Y es que yo respeto mucho que haya gente que encuentre disfrute en un género musical como el reggaeton, los gustos de cada uno están por encima de todo. No obstante, no puedo evitar callarme mi opinión al hablar del tema que dio el empujón definitivo a un estilo que desearía que nunca hubiera llegado a nuestras discotecas y garitos: lo siento, pero no soporto ese ritmo machacón, infinito, esas letras carentes de sentido, esos pésimos arreglos… lo siento, pero el reggaeton no está hecho para mí.
Es por ello que, si tengo que ponerme a rememorar las canciones que más me han torturado con su reiteración hasta la saciedad a lo largo de los calurosos meses de verano, ‘La gasolina’ tiene un lugar preferencial en mis pesadillas. Hasta tener que ver su videoclip para poder comentar algo de él me ha supuesto un trabajo francamente duro.
Cumpliendo con todos los cánones, sí señor: el cantante de malo malísimo, las mulatas meneando el trasero a su alrededor y vehículos de gran cilindrada quemando goma para terminar de redondear el asunto; lo que no me termina de cuadrar a mí es lo de la policía militar cargando. ¿Se supone que está reivindicando algo?
Pero fuera del consabidísimo ritmillo musical que domina en este y en todos los temas del género, lo que verdaderamente atormenta la razón es la letra de la canción. Realmente, no puedo entender en qué estaría pensando Daddy Yankee cuando escribió eso de: “A ella le gusta la gasolina / Dame más gasolina”, todo ello acompañado del siempre socorrido “¡Duro!”. Tanta lírica me abruma.
Inevitablemente, nuevos temas de reggaeton, todos iguales unos a otros para el oído inexperto, volverán a hacer acto de presencia en bares y discotecas durante este verano, e imagino que durante unos cuantos años más (¿cuántos? ojalá lo supiera), pero difícilmente ninguno conseguirá desbancar a ‘La gasolina’ como el más insigne del género, ése en el que todos pensamos primero al oír el nombre de este género musical venido del otro lado del océano, y ése que una gran cantidad de personas desearíamos no haber tenido que oír nunca.
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Diego Amador es el menor de los hermanos Amador y creció a la sombra de sus hermanos mayores, Raimundo y Rafael, cuando estaban en Pata Negra. Ellos eran guitarristas y él pianista, a ellos lo que les iba era el blues por flamenco, a él le tiraba más el jazz pero siempre con un pellizco flamenco.
Su primer grupo fue Patita Negra, un grupo en el que homenajeaba a los autores de Guitarras callejeras, y Anticipo flamenco fue su debut en 1994 producido por el prestigioso Ricardo Pachón. Mucho ha llovido desde entonces y El Churri, apodo con él que todos le conocen, se ha convertido en uno de los nombres a tener en cuenta en el futuro.
Porque en Río de los canasteros nos encontramos de nuevo con el gran pianista que nos deslumbró en el Aire de lo puro y Piano jondo, pero también con un gran cantaor. Ese ha sido el descubrimiento de este disco, escuchar a Diego Amador cantando tangos, bulerías, alegrías, taranta, fandangos y tientos y haciéndolo como uno grande, sin muchos aspavientos, dominando el compás y con un rajo muy cálido.
El disco suena clásico y suena moderno, el piano Yamaha de Diego Amador y la guitarra de Tomatito, ¡ahí es nada!, parecen conversar en los tangos ‘Sangre milenaria’, y una voz comparable a la de El Pele y a la de José Mercé, roza la perfección en las alegrías ‘Miel y sal’, y es para descubrirse su interpretación en los fandangos ‘Calle las flores’, con el bajo de Carles Benavent, y ‘Mi flamenca’, acompañado al cante por La Susi. El cierre de ‘Al latín’, con las guitarras de Luis Salinas y Raimundo Amador, supone un homenaje latin-jazz a sus admirados Bill Evans y Chic Corea.
Sitio oficial | Diego Amador
Escucha | Río de los canasteros
Se ha dicho que Menorca es una isla a la medida del hombre. Este es el efecto que produce su visión desde la cima del monte Toro.Desde arriba, la pequeñez de su superficie hace posible obtener una imagen simultánea de todo el territorio. Pueden verse sus pueblos y sus costas.
Los muros de pared de piedra seca que dibujan una cuadrícula imaginativa en el paisaje llano. Su imagen nos transmite un mensaje de equilibrio entre la costa y su interior, de lo rural y lo pesquero.
Es Menorca una isla tranquila, ideal para las vacaciones familiares, la isla se mueve sin prisa con el poso que sus habitantes tienen después de siglos con mezclas de culturas.
Los principales centros turísticos giran en torno a sus dos ciudades mas importantes: Mahón y Ciutadella.

El precio incluye:
-Avión ida y vuelta,
-Siete noches de estancia en el alojamiento y régimen escogidos,
-Traslados aeropuerto - hotel - aeropuerto,
-Seguro de viajes,
-Asistencia de guías.
El precio no incluye:
- Tasas y suplemento por incremento de carburante.
Quizá el que la carrera en soltario de Nicole Scherzinger esté pasando bastante desapercibida – seguramente por lo complicado que es escribir su nombre en Google -; quizá sean los continuos retrasos del lanzamiento de su debut; o quizá ser consciente de que emular a Beyoncé no está al alcance de todas las maniquís de la música estadounidense. La cuestión es que The Pussycat Dolls vuelven a la carga con un nuevo sencillo.
‘When I Grow Up’ es otro vehículo para el lucimiento físico de este grupo de bailarinas de burlesque que, erróneamente, decidieron hace unos años dar el salto al más que trillado panorama R&B comercial. Lo reconozco, ‘Don’t Cha’ me gusta, me pareció una buena tarjeta de presentación, aunque dentro de unos márgenes; esperar de algunos grupos de música un disco coherente o basado en la calidad más que en enseñar la cacha es complicado.
Pero este single, salvo el ritmo machacón que nos obligará a recordarlo por mucho que nos esforcemos, no se salva por ningún lado. Y soy la primera aficionada al mainstream en general, pero en estos términos se nos está escapando lo básico: comercial no es sinónimo de calidad cero. Si PCD quieren un ejemplo bastante más potable, que echen un vistazo a Rihanna; dentro de lo que es, salva la tarde mucho mejor que ellas.
Vídeo | The Pussycat Dolls – When I Grow Up

¿Qué le ha pasado a Alanis Morissette? ¿Qué extraños seres de otro universo la han secuestrado para sacar un disco como Flavors Of Entanglement? Sensaciones y pensamientos encontrados se agolpan en mi mente. Me gusta. No me gusta. Suena cañero. Suena electrónico. Está loca. No lo está.
Casi todos los artistas evolucionan, para bien o para mal. Digo casi todos porque ya sabemos que algunos se empeñan en sacar una y otra vez el mismo disco pero cambiándole el nombre a los temas. Eh, que también tienen su público, ojo.
Alanis es de las que evolucionan. Y eso mola, aunque el resultado que tenemos entre manos sea de lo más extraño. Tras la primera escucha uno se queda pensando “¿qué leches ha sido todo eso?”. Después de la segunda queda claro: hay 4 o 5 temas de los 11 que componen el disco que son muy buenos. El resto… psé.
Uno de los temas más sorprendentes es ‘Citizen Of The Planet’, que es el encargado de abrir el álbum. Es como una ida de olla monumental, en la que Alanis parece querer decirnos que es capaz de sonar muy bruta si quiere. Además mezcla esas sucias guitarras con miles de arreglos de cuerdas. Podéis escucharlo aquí mismo (Imeem):
Luego viene ‘Underneath’, el primer y bonito single cuyo videoclip pudimos ver aquí mismo. Se aleja totalmente del planteamiento inicial, pero a mí me parece un temazo. Comercial donde los haya, pero temazo.
Y luego ya empiezan las cosas raras con ‘Straitjacket’, donde la Morissette se pasa a la electrónica llegando a dar la impresión de querer colarse en el disco de la Minogue o algo así. Que si fuera un tema chulo vale, pero es que además es feo.
Pero ojo, que con ‘Versions of Violence’ (Imeem) se mete de lleno a competir con los Nine Inch Nails a ver quién mete más ruiditos electrónicos. Eso sí, en esta ocasión el resultado me gusta.
Por último destacaría dos temas más como ‘In Praise of the Vulnerable Man’, que va en plan super alegre, como para ir dando palmadas, y ‘Giggle Again for no Reason’ que es un trallazo del copón y que es de lo mejorcito que podremos encontrar en este último trabajo de la canadiense (aunque aquí no parece ni ella…).

El llamado brutal death metal es un subestilo que cada vez gana más adeptos, incluso existen blogs especializados en estos sonidos extremos como ya sabrán nuestros lectores. El quinteto belga lleva desde 1995 dando guerra en este terreno, aunque ellos también ofrecen una golosa porción de grindcore y hardcore.
Su sexto disco es Strychnine.213, un terrorífico tratado de diez capítulos en el que estos carniceros del death metal, tal y como Century Media los define, vuelven a dar una nueva vuelta de tuerca a un sonido que en muchas formaciones análogas parece estar estancado.
Aborted, sin embargo, se pusieron en las manos de Eric Rachel (God Forbid, The Black Dahlia Murder), para dar los últimos retoques a este nuevo trabajo de también terrorífica portada firmada por Colin Mark, que es mucho más aplastante que el anterior Slaughter & Apparatus: A Methodical Overture, que supuso su debut con el sello alemán.
Crímenes, horrores, asesinatos en serie y violencia inhumana es la temática de un álbum apasionante y del que sales un tanto angustiado tras su escucha, en el que Aborted miran frente a frente a otras formaciones más reconocidas del death metal más extremo. Temas como ‘Ophiolatry on a hemocite platter’, ‘Pestiferous subterfuge’ o el ‘medio tiempo’, si así se le puede llamar, ‘A murmur in decrepit wits’ así nos lo hacen ver.
Sitio oficial | Aborted
Vídeo | YouTube
Primer vídeo extraído de 21 Cms, el nuevo artefacto anfetamínico y mandrilero del Duo Kie. El disco ha tenido buena acogida entre la gente, especialmente en los directos, así que era el momento de plasmar en imágenes la energía de uno de sus cortes. Los madrileños han escogido ‘Nosotros lo hicimos’, una excelente opción, ya que pensé que optarían por ‘Lluvia de piedras’ que se perfilaba como el single principal.
El tema sigue todos los esquemas que los caracterizan: una base sucia y potente, fraseos desbocados, mucho humor negro y una falta absoluta de pelos en la lengua. En el vídeo se intercalan planos de Locus y Nerviozzo rapeando con una serie de personajes que, a pesar de bailar y tararear alegremente la canción, deciden poner fin a su existencia a través de diferentes métodos.
Un clip crudo que difícilmente emitirán los canales de televisión, así que tendrá que conformarse con la red. Aunque no os asustéis, a pesar de su temática, no es tan explícito como podría parecer. Además de la pareja protagonista, cuenta con los cameos de El Chojín y Acción Sánchez, que rasca un poco los platos durante el último tramo de la canción.
Una buena oportunidad para conocer su último disco, una ración de rap bestia que no os defraudará.
Sitio oficial | Duo Kie
Vídeo | Youtube

Michael Stipe siempre ha sido controvertido, quizá por soltar sus opiniones como jarros de agua fría, tenga o no razón. En este caso, creo que se ha equivocado de cabo a rabo. Hablando sobre la importancia de los videoclips a día de hoy, y teniendo en cuenta que revolucionaron en su día la industria musical, Stipe ha dicho lo siguiente:
Es lo que es, y creo que cualquiera que lo refute es un idiota en el 2008. Todos estamos de acuerdo de que los clips tuvieron realmente su importancia en la cultura pop en los años noventa, pero han sido reemplazados por internet en el siglo XXI.
Creo que esta afirmación se cae por los cuatro costados. Lo primero, porque Michael es de todo menos consecuente; a pesar de soltar esta perla – y de llamarnos idiotas a todos los que no pensamos lo mismo -, sigue pagando – y mucho – por acompañar su música de imágenes. Recientemente ha aflojado el bolsillo para que la compañía canadiense Crush, Inc. le dé forma al clip para su último single ‘Man-Sized Wreath’.
Lo segundo, porque uno de los mayores fenómenos en la historia de la red ha sido Youtube, y tras él, todos los servicios de video que conocéis. Despreciar – o ignorar – un medio de difusión como éste me resulta casi hilarante. Básicamente porque a mi entender, Youtube es a día de hoy como la radio de hace diez años. Si alguien lanza un nuevo single, o un dvd con un concierto, etc., lo primero que hago es buscar el vídeo y echarle un vistazo. Y como yo, seguramente haya miles de personas con el mismo modus operandi.
Lo tercero, las cadenas como MTV, VH1 y demás siguen existiendo, a pesar del varapalo que les ha supuesto la difusión por Internet de su principal medio de subsistencia – y más aún de manera gratuíta -. Quizá no sean los mascarones de proa de la música internacional como eran hace 10 años, pero es indudable que son gigantes afianzados en un negocio que sigue produciendo millones cada año.
No se me pasa por la cabeza en ningún momento que R.E.M. vaya a dejar de producir vídeos, por lo que estas afirmaciones bastante incongruentes me resultan todavía más hipócritas. Estoy en total desacuerdo con ellas, y creo que hoy, más que nunca, sigue siendo importante la creación y distribución de vídeos, tanto en televisión como en la red; con la radio de capa caída, éstos se han convertido en un pilar maestro a la hora de poder evaluar un trabajo sin comprometerte a una compra.
Quizá estén cansados de los contratos abusivos de las discográficas, o quizá prefieran manejar su carrera de manera independiente, alejados del canibalismo de las grandes empresas. La cuestión es que Travis se ha subido al carro de los artistas que prefieren controlar los lanzamientos, producciones, gestión y distribución de su propio trabajo, y han decidido que su compañía, Red Telephone Box, sea la encargada de gestionar el lanzamiento de su nuevo single, ‘J Smith’. No olvidemos que no es la primera vez que la utilizan como vehículo, ya que RTB fue la encargada de dar a conocer su primer trabajo, All I Want To Do Is Rock, allá por 1996.
El EP estará disponible en descarga online y en vinilo de 10’’, e incluirá, además del sencillo, las caras B ‘Get Up’ y ‘Sarah’. Además, todos aquellos que se hagan con la edición digital en la web oficial del grupo, TravisOnline.com, podrán elegir entre comprar el vinilo por unos 4.50 euros o un pack especial que, además de la descarga de los tres temas, incluye el disco firmado por 5 euros. Todo a partir del próximo día 30 de junio, aunque ya podéis hacer la reserva.
Estos temas nos podrán servir de aperitivo hasta que en otoño llegue a las tiendas Ode To J Smith, que ya está completado y a la espera de fijar una fecha para su estreno. Éste será el sexto disco de la banda escocesa, que ha tenido, para mi gusto, una trayectoria bastante irregular. Si bien lo que hemos podido escuchar de este single en las grabaciones que circulan de manera dudosa por la red es bastante aceptable, llegando a romper con guitarras que traen sabor de los setenta, habrá que ver si echamos en falta los temas de aquel The Band Who, para mí el mejor trabajo de Travis.
¿Y por qué ahora, por qué volver a la autogestión después de haber estado unidos a Independiente Records durante cuatro discos? Sería una más que buena pregunta que hacer a Fran y los suyos; me inclino por pensar que ahora que han llegado y se han establecido en cierta comodidad de ventas y popularidad, es más fácil y apetecible seguir un rumbo más independiente – todavía – y dejar de lado lo que comentábamos antes respecto a los grilletes de las discográficas. Ya sabéis lo que dicen, cuando las barbas del vecino veas cortar…
Vía | Angryape
Sitio Oficial | TravisOnline

Víctimas de ese síndrome del segundo disco que ha afectado a casi todas las bandas inglesas de la década, The Futureheads echaron a perder en News & Tributes gran parte del factor diferencial que les puso un peldaño por encima de sus contemporáneos con su debut. Ellos, que eran frenéticos, mecánicos y fantásticos, dejaron de ser la mejor banda de la nueva ola post-punk para transformarse en un simple grupo de rock.
Aquel fue un batacazo en toda regla, así que This Is Not The World sólo podía o mejorar las sensaciones o finiquitar al grupo. y hace lo primero, aunque tampoco sea un disco como para echar cohetes. La mejor definición de ellos se la leí al Village Voice y decía que habían cogido de los Ramones esa idea de que las canciones deben ser cortas, como la vida, y de los XTC esa otra de que deben ser complicadas, también como la vida.
Ahora, sus canciones siguen siendo cortas, ya no tan complicadas, pero, sobre todo, no parecen tan jóvenes como antes y para lo que en su día sólo necesitaron inspiración, ahora deben echar mano de mucho esfuerzo. Y se nota.
Ellos, que debían haber llevado sin problema la antorcha que se les dio a Franz Ferdinand y a Bloc Party, cometieron como éstos el error de sacar un segundo disco plomizo y ahora tratan de levantarlo volviendo a la esencia. Pero, en busca de la intensidad perdida (que se encuentra de nuevo gracias a la crudeza de la producción), los ramalazos nuevaoleros sólo se quedan en la cabeza en determinados momentos. Hay fuerza y falta chicle.
Ambas cosas estaban en los primerizos Futureheads, siempre y en todo momento. Ahora, viven separadas y sólo se juntan en determinados tramos del disco.
El prime single extraído del disco, ‘The Beginning of the Twist’ (youtube), sirve de ejemplo perfecto: no llega en un primer momento, no mata y sólo acaba venciendo después de muchos asaltos. Pero, lo siento mucho, los discos de los Futureheads han de estar hechos para noquearte con el primer golpe.
Lo mejor que tiene el disco es que el grupo parece ir volviendo a la senda correcta. Se han dado cuenta del error y rehacen el camino para volver a hacer cosas grandes. Y aunque cosas tan horribles (y tópicas) como Hard to Bear les devuelvan de nuevo al infierno, al menos, en sus cabezas vuelve a haber futuro. Ahora bien, como tarde mucho en llegar, ya no habrá nadie esperándoles.
Más en Hipersónica | The Futureheads

Estaba cantado el éxito de un festival heavy en Bilbao, lo llevaba toda la vida pidiendo a gritos y la única actuación en el país de Judas Priest y Kiss eran un gancho suficientemente atractivo como para movilizar a gente de toda la península, e incluso del país vecino.
Más si tenemos en cuenta que este es el público más fiel que existe, capaz de hacer cientos de kilómetros total de reencontrarse con alguno de sus mitos sobre el escenario y sin dudar un momento a la hora de llevarse con ellos a toda la familia. Impresionante la cantidad de niños que se veían iniciándose en este ritual y es que para muchos el heavy no es sólo música, señores, es un estilo de vida y cuanto antes pueda apuntarse uno, alguno de los grandes en su currículum, mejor.
Así lo hicieron las 24.120 personas, según datos de la organización, que el viernes se acercaron a la jornada inaugural de un festival, el Kobetasonik, que mucho me temo tendrá continuidad en los próximos años, quizás en otras fechas para no ser tan próximo al Bilbao BBK Live, pero todo apunta a que este podría tomar el relevo al desaparecido Metalway de Gernika.
Eran el plato fuerte del cartel del primer día, se respiraba en el ambiente cierto nerviosismo (vale, al menos yo sí lo estaba) por ver a una de las mayores leyendas del heavy metal y Judas Priest no defraudaron ofreciendo exactamente lo que todos esperábamos y tantas veces habíamos visto en imágenes en la pantalla de nuestro televisor.

Rob Halford impone sobre el escenario y se comporta como la gran estrella del rock que es. No faltó ninguno de sus numeritos, apareció con su mítico abrigo negro de cuero lleno de tachuelas e hizo un repaso a todo su peculiar vestuario, antes de salir montado en su Harley cuando ya se acercaban al final. Más gordo y viejo de como le recordaba pero ¿acaso nosotros no lo estamos y somos también?

Aparece en la parte superior de un gran escenario a dos alturas mientras suena ‘Dawn of Creation’ para ser transladado mediante un ascensor a la parte inferior. El sonido es perfecto y el repertorio tampoco ofrece grandes sorpresas. ‘Metal Gods’, ‘Eat me Alive’, ‘Devil’s Child’... es tal la cantidad de clásicos cosechados a lo largo de sus treinta y cuatro años sobre los escenarios de todo el mundo y sus diecisiete discos publicados hasta la fecha, que se hace difícil concretarlo todo en poco más de hora y media. Estábamos viviendo una clase magistral de historia del Rock.
Superaron las expectativas, con la dosis justa de espectáculo para no desviar la atención demasiado, y nos regalaron los dos grandes momentos de la noche con los coreados por todos ‘Breaking The Law’ y ‘Painkiller’ (impresionante ver la marea de cuernos al aire) y la felicidad de irnos a dormir esa noche sabiendo que al fin habíamos visto a los Judas. ¡Qué grandes!
A los que no tendremos ocasión de volver a ver es a Ministry, quienes están en plena gira de despedida, aunque casi, casi, pasan por aquí sin ser vistos. ¡Qué halo de misterio, dios mío! Con prácticamente todo el escenario cubierto por paneles de protección y un Al Jourgensen oculto bajo su sombrero y enjaulado tras las vallas, bien nos podían haber puesto a otro personaje y ni nos habríamos enterado.

Da igual, su sonido fue atronador, imágenes de Bush aparecieron en las grandes pantallas, sonó ‘Just One Fix’ (el tercer gran momento de la noche, que rescato para el recuerdo) y el monte Cobetas se convirtió en un gigante pogo justo cuando el sol desaparecía y la oscuridad les hacía aún más misteriosos.
Todo lo contrario a Andi Deris, el actual cantante de Helloween que no paró de dirigirse al público en un perfecto castellano repitiendo hasta la saciedad: “¿estáis cansados?” y mostrando el mismo buen rollo que parecen tener con Kai Hansen ex componente de la banda que poco antes se subía al mismo escenario secundario con su nuevo grupo Gamma Ray, mientras nosotros a punto estuvimos de ser desintegrados por otros rayos, los de un sol que calentó como hacía tiempo que no veíamos en Bilbao.

Un imprevisto de última hora y la odisea en que se convirtió conseguir un taxi que nos subiera hasta el festival, feron los culplables de que me perdiera los conciertos de Airboune y Cavalera Conspiracy. Una pena porque al parecer ninguna de las dos bandas defraudaron. Los australianos sorprendieron a más de uno que por un momento pensaron estar viendo a AC-DC y ya se rumorea que repetirán visita en septiembre en el Azkena de Vitoria (espero que en un horario más agraciado). Los brasileños regalaron alguna canción de Sepultura y hasta una versión de Motorhead.

Mi primera imagen nada más atravesar las puertas del Kobetasonik fue la de los finlandenses Apolyptica Apocalyptica agitando sus melenas al viento al tiempo que hacían sonar las notas de ‘Enter Sandman’ en sus cellos. Una buena bienvenida, así que tampoco me voy a quejar.
The BellRays cerraron el sábado en Oviedo su última gira española, una nueva cita de nueve fechas con sus seguidores, y pusieron un broche de oro al ciclo de Cajastur con un concierto de esos que crean parroquia. Los norteamericanos presentaban su última rodaja digital, Hard Sweet And Sticky, en la que su propuesta más rock’n’roll deja paso a los ritmos más calientes y sugerentes del soul, blues y funk.
Pero no se esperaba una actuación menos eléctrica, ni menos intensa, ni por supuesto menos visceral teniendo al frente a una diva soul-punk como Lisa Kekaula que por momentos te araña y por momentos te acaricia. Salieron a por todas, la cantante marcando cuerpo con un vestido negro de tirantes y botas rojas, señal de que iba a haber guerra en el escenario.
Y la hubo aunque ya no estuviera con ellos en este tour europeo Tony Fate, el guitarrista que abandonó el barco antes de la grabación de su última entrega. Con Bob Vennun a la guitarra, anteriormente ocupado del bajo, Craig Waters a la batería, quien por cierto salió con una pinta ridícula de corredor de jogging con cinta al pelo incluída, y el joven Justin Andres, el nuevo bajista que cumplió su papel a la perfección.
Lisa Kekaula volvió a demostrar que está a la altura de las grandes divas de color como Tina Turner, mostrando una voz sugerente, versátil y poderosa. Y en directo no se esperaba que The BellRays atenuaran su punch rockero, y así fue, directo al corazón con un Are you ready? empezaron roqueando con ‘Fire on the moon’, un corte de Gran Fury (2000) a base del punk y soul que tan bien saben mezclar los de Riverside.
El público les esperaba sentados, algo extraño en el curriculum vitae de la banda, pero su lado soul presente en ‘Have a little faith in me’, de su disco anterior, Have A Little Faith, fue agradecísimo desde la butaca y ahí fue donde Lisa Kekaula se hizo con el público.
Fue esa combinación de su lado más salvaje y primitivo y su lado más amable la que hizo que este concierto fuera bien diferente a su anterior visita a la región. Los nuevos temas fueron los esenciales en el repertorio de ayer: ‘The same way’, que debería ser el segundo single por su estribillo pegadizo, ‘Coming down’, primer single y ‘Psychotic hate man’, dos auténticos himnos de un recital en el que no hubo material de relleno.
Porque no entendimos así una balada funk-punk con un riff calcado del de Shaft en ‘Footprints on water’, y una balada muy bluesy, ‘Wedding bells’, con Lisa Kekaula prendada. Finiquitaron cañeros con ‘Pinball city’ y ‘Testify’, y se echó de menos en el bis su versión de ‘Highway to hell’, de AC/DC. Supongo que la dejaron para otra ocasión
Sitio oficial | The BellRays
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Les ha costado Dios y ayuda. Hemos llegado a sufrir por ver cómo, siempre, en el último momento, aparecía una canción nueva que acababa con las esperanzas de Los Campesinos! de llegar al primer puesto del Top Hipersónico. Parecían condenados a ser el eterno segundón, los Raymond Poulidor de nuestra lista. Pero, justo cuando parecía que ‘My Year in Lists’ empezaba a desinflarse, un nuevo estirón les ha puesto en lo más alto.
Los Campesinos! son nuestros favoritos para esta próxima semana. Son, también uno de los grupos ideales para recibir el verano, para poner a todo trapo de camino a los festivales, para bailar en la playa. Guitarras frenéticas, voces entre lo cándido y lo taladrante y letras de órdago. Todo ello servido con muchísimo descaro.
Casi han hecho honor al título de su canción, casi se pasan un año en la lista. Bueno, exagero, pero llevan desde que inauguramos el Top Hipersónico y siempre en posiciones altas. Así que ahora, cuando por fin han conseguido ser los primeros de la clase, casi que gusta más la canción.
¿Será que se acerca el Summercase y Los Campesinos! son uno de esos atractivos que salen en nombre pequeño? ¿Cómo sonará ‘My Year In Lists’ (youtube) en directo? ¿Controlarán su música o se les escapará tanta emoción?
En cualquier caso, la novedad más fuerte de la semana es la de The Gutter Twins. Mark Lanegan y Greg Dulli han firmado un buen disco y una canción magnífica, impresionante, que por momentos corta el aliento: ‘Idle Hands’ es uno de los temas rockeros del año, aunque en Saturnalia les cuesta conseguir repetirlo.
Y en el tercer puesto del top repiten Weezer, que también se han estabilizado ahí, con una canción con gancho y un vídeo fabuloso. Por poco desplazan a The Cure del top 3, aunque Robert Smith está empeñado en sacar singles buenos y quién sabe si un día de éstos no repetirá en lo más alto con otra canción de su nuevo disco. Pero veamos el resto del top.

Esta semana nos dejan tres de las novedades que propusimos (Alpha Blondy, Jose James y María Mena), uno de nuestros números uno (a Presidentese les ha acabado el fuelle demasiado rápido) y The Lodger, cuyos ‘Good Old Times’ siguen sonando a gloria pero ya llevaban varias semanas coqueteando con el adiós.
A cambio, os proponemos cinco entradas muy golosas. Por ejemplo, la de Madonna junto a Kayne West, con ‘Beat Goes On’. También Speedmarket Avenue, que tienen encantado a mi compañero Andrés Milleiro. Portishead logran meter una segunda canción en lista con ‘The Rip’. The Ting Tings presentan ‘That´s Not My Name’ y Los Punsetes nos muestran sus ‘Dos Policías’.

Bonito repaso le estamos dando a todas esas canciones tan preciosas que nos alegran los calurosos meses de verano en los que, indiscutiblemente, no apetece otra cosa que escucharlas a todas horas.
Cuando el calor aprieta y te entra la mala leche por cualquier tontería esto lo mejor (ni gazpachito fresco ni ostias): te pones la canción del verano y todo se arregla. Y si no la pones tú tampoco pasa nada. Ya suena sola. Suena en todos lados. Suena a todas horas. Suena quieras o no.
Al escuchar esas bellas melodías el malhumor desaparece y vemos la vida de otro color. No diré de color de rosa porque ya sería excesivo, pero todo cambia a nuestro alrededor adquiriendo un nuevo aspecto. Sí, amigos, ¿qué sería de nosotros, oh viles mortales, si, Satanás no lo quiera, nos quedáramos sin La canción del verano?
¿Quién puede hacer oídos sordos a la maravillosa melodía de ‘Opá, Yo Viazé un Corrá’? Nadie, lo sé. El tema de El Koala supuso todo un canto a la naturaleza y a una forma de vida rural, tranquila, repleta de animalitos, flores y campo. Desprovista del mundanal bullicio de las grandes ciudades.
Este rústico temazo, como el rock de lomo ancho que se sacó de la mancha Manuel Jesús Rodríguez Rodríguez, nació para amenizar nuestras vidas veraniegas (y no tan veraniegas) en el año 2006. Esa letra sin maldad ninguna, alejada totalmente de palabras ininteligibles como las pronunciadas por Las Ketchup en su infame ‘Aserejé’ y del estereotipo del tipo de canciones que suelen representar a la del verano, llegó a masacrarnos igualmente el cerebro.
Parecía una broma. La gente hablaba del tema con una mezcla de curiosidad y desprecio, pero de forma paralela su fama iba creciendo y creciendo hasta estar en boca de todos: “¿has oído la canción esa del tío que quiere un corral? Sí, dice no sé qué de cochinillos y perras”.
Una canción del verano totalmente atípica, inesperada y, por desgracia, tan dañina como el resto para nuestras frágiles mentes después de las 50 escuchas diarias, por lo menos, a las que nos sometían por todos lados quisiéramos o no.
Manuel, más conocido como El Koala, no llegaba a la música en ese momento ni por asomo. Llevaba años dándole al rock, pero ya sabéis lo que pasa en este país: gana el que la lía más gorda, no el que más trabaja. De hecho El Koala como tal existía desde el año 2001, pero no lanzó si primer álbum hasta pasados 5 años. Eh, disco de oro. Tonterías las justas.
El vídeo del tema, de sobras conocido por todos, llegó a ser realmente popular, consiguiendo una cantidad exagerada de visionados en YouTube. De hecho si no hubiera sido por el conocido servicio de alojamiento de vídeos la historia hubiera sido diferente. No sé si mucho o poco, pero el clip jugó un papel fundamental dentro del plan de dominación mundial perpetrado por este simpático malagueño.
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No ha parado ni un momento en los dos últimos años este trío de neoyorkinos afincados en Los Ángeles y ya tiene un nuevo disco, Look At Life Again Soon, un nuevo compendio de garage, punk añejo y melodías poppies para el que han vuelto a acudir a Liam Watson, un viejo maestro del garage retro, responsable de los estudios Toe Rag.
Así pues la alianza entre el productor del Elephant, de The White Stripes y The Ettes, ha vuelto a cuajar y Coco Hames, Poni Silver y Jem Cohen no parece que hayan hecho un disco precipitado. Primero, porque ellos mismos se han vuelto a autoproducir ya que nadie ha confiado en el trío hasta el punto de ilusionarse con su cancionero; y, segundo porque han mejorado sustancialmente lo que hicieron en su debut de 2006.
The Ettes cabalgan por los páramos sixties a base de guitarras con mucho fuzz, potente percusión y bajos subrayando un sonido en el que caben unos Stooges domesticados, unas Bikinil Kill menos riot grrrls y un desparpajo que solamente encontramos en la banda de Jim y Meg White, lo cual es decir mucho.
A diferencia de Shake The Dust, un álbum que no me dio mucho más donde había una porción notable de medios tiempos, aquí han grabado temas más divertidos y movidos que tendrán en directo una gran aceptación. Me estoy refiriendo a ‘Subject’, ‘Marathon’, ‘Crown of age’ y ‘Girls are mad’, aunque en mi top están ‘Pay up’ y ‘I heard tell’, que suenan superprimitivas, con la guitarra saturada a tope. Atención a ‘Two shakes’, que por momentos recuerda al C’mon everybody, de Eddie Cochran.
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