Me gusta bastante la musica post-rock, aunque lo cierto es que muchas veces los grupos de este género resultan demasiado parecidos entre sí, y no encuentras características que los hagan excesivamente particulares a unos de otros. Pero como en todo, hay notables excepciones, claro está, y una de ellas es 65daysofstatic.
Su música surge de la curiosa combinación del armonioso post-rock con el contundente math rock, añadiendo la pizca justa de electrónica, dando como resultado temas más duros y toscos de lo que son habitual en otras bandas del género, pero de una calidad técnica sencillamente soberbia. Sus dos primeros discos ya fueron una verdadera delicia para los oídos de quienes gusten de las buenas composiciones instrumentales, y con la llegada de The Destruction of Small Ideas no han hecho sino mejorar su trabajo todavía más.
Basándose en progresiones muy elaboradas, alternando suaves melodías de piano con rocosos redobles de batería y un apoyo constante en sonidos industriales, estos ingleses consiguen llevarnos al compás de sus instrumentos, logrando uno de esos discos que merece la pena oír sin hacer nada más, centrando toda nuestra atención en las genialidades que nos bridan, calmadas y apasionadas a un mismo tiempo, como queriendo mezclar cosas pertenecientes a dos mundos distintos.
Quizás para los más puristas del género esta arriesgada combinación de elementos tan dispares no resulte de su agrado, pero lo cierto es que un disco con canciones tan buenas como Wax Futures, Primer o Don’t Go Down to Sorrow, por citar tres piezas entre doce genialidades, bien merece ser disfrutado por los que gusten del rock más depurado y trabajado posible.
Sitio oficial | 65daysofstatic

Bajo este “galáctico” título se encuentra el regreso de una de las bandas de rock alternativo por excelencia de la escena nacional, los granadinos Lagartija Nick, cuyo lanzamiento se producirá este mismo mes de Mayo. Tras muchas experimentaciones en sus últimos discos, en los cuales hemos podido encontrar desde el flamenco de Omega, hasta ciberpunk de Lagartijanick, pasando por el metálico Val del Omar, la banda parece decidida a retomar los senderos del rock sencillo y cautivador de sus primeros álbumes.
Como prueba de ello, ya podemos escuchar tres canciones de adelanto en el sitio en MySpace de la banda, siendo El signo de los tiempos la que más me ha gustado de las tres. Estribillos pegadizos, desaparición del sonido de sintetizador y letras francamente buenas, como primer vistazo al prometedor regreso de una banda de culto. Por cierto, de momento ya tienen anunciado el primer show para su inminente gira, el 19 de Mayo en Jaén.
Sitio oficial | Lagartija Nick
Vía | Rock Estatal
El Templo del Cielo es uno de los símbolos de la ciudad. Emplazado en medio de un tranquilo parque, este claro ejemplo de arquitectura Ming destaca por su torre central. Los músicos callejeros y los paseantes practicando yoga en los jardines dan un ambiente especial al recinto.El de los Lamas es el templo budista tibetano de mayor fama fuera del Tibet. Destaca por la enorme estatua de madera del buda Maitreya de 26 metros de altura.
Una tarde de compras en el Silk Market, o en cualquiera de los muchos mercados de imitaciones de la ciudad, puede volver loco a cualquiera. Vaya preparando sus dotes de regateo porque hay 2 normas básicas: casi todas las marcas que le ofrecen son imitaciones y el precio final que debe pagar por el producto puede ser hasta la décima parte del de partida del vendedor. Suerte y a por la ganga.
Para finalizar, no debe olvidarse una breve visita al Zoo de Beijing, al menos para ver su principal atracción, los famosos Pandas Gigantes.
Pocos grupos han sido capaces de dar cambios tan bruscos en su estilo musical como el que Black Rebel Motorcycle Club protagonizó con el lanzamiento de Howl, su anterior álbum, y aun así conseguir no sólo contentar a todos su fans, sino además atraer a otro buen número de adeptos a su causa musical. Y es que, a pesar de esos arranques de gospel y folk sureño que lo hacían tan particular, el susodicho Howl fue un verdadero discazo.
Sin embargo, en el corazón de estos americanos va el rock más auténtico, el que va directo a la vena con riffs rápidos y machacones; y esa forma de hacer rock ha vuelto con Baby 81, el cuarto trabajo de una banda cuya extraordinaria calidad ya no pilla a nadie de sorpresa. Para completar este regreso a los orígenes de la banda, el batería Nick Jago, que se marchó tras la publicación de Take Them On, On Your Own, vuelve a unirse al trío de San Francisco.
¿Y el resultado? Pues un disco muy bueno y heterogéneo, sin apenas fisuras en la selección de canciones que lo componen. Quizás el número de temas verdaderamente rompedores sea menor que en el de sus predecesores, destacando a este respecto el primer single Wepon of Choice, Lien on your Dreams y Berlin, pero a cambio nos encontramos con un compacto que no tiene una canción mala, suponiendo una verdadera delicia el escucharlo de forma ininterrumpida de principio a fin.
Baby 81 es un álbum que difícilmente disgustará a ningún amante del buen rock, sea o no seguidor de esta banda que, disco tras disco, está consiguiendo labrarse una muy buena reputación en el mundo de la música. Sin duda, estamos ante uno de los mejores trabajos del año, más maduro y completo que sus antecesores, pero quizás con menos destellos brillantes que éstos.
Os dejo ahora con el oscuro videoclip de la que es a todas luces la mejor canción del álbum, Weapon of Choice:
Sitio oficial | Black Rebel Motorcycle Club
Vídeo | BRMC - Weapon of choice (Youtube)
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Adictivo, pero como una montaña rusa. Así es el nuevo disco de Patrick Wolf, una especie de geniecillo de la escena indie que lleva ya tres discos jugando, con buena mano, con la electrónica de los 90, el folk británico, el pop de todas las épocas y un deje a los Depeche Mode capaces de hacer hits inteligentes.
La voz de barítono de Patrick Wolf tiene las cualidades necesarias para llegar: emocionante y sorprendente a la par, honda y juguetona. Ella guía unas composiciones que, ay (y aquí viene la montaña rusa), a veces son magníficas y otras no pasan de lo correcto. A Wolf le pierde su afán por llenar el disco de pequeñas bromas, de composiciones hechas para el olvido inmediato, en vez ed centrarse en grabar un disco con 11 canciones incontestables.
Porque, cuando se pone, al inglés no le gana casi nadie. Overture no es, pese a lo que su nombre indica, la simple apertura del disco, sino una canción que prueba su talento con violines y ritmos dignos del Homogenic de Björk. Su continuación, la magnífica Magic Position, demuestra el talento de Wolf para hacer pop al estilo clásico: un buen chorro de Motown, un poquito de la factoría Spector y su toque final. Listo: así se consigue una de las canciones del año.
Y así unas cuantas: la explosiva (y no sólo por los fuegos artificiales) Bluebell, la calmada Augustine, la menor Magpie (donde colabora Marianne Faithfull) son muestras del talento del joven Patrick Wolf.
Pero, entre tanto, el disco se le va por mil derroteros, se rellana con cortes innecesarios y se pierde foco. Se vuelve menos consistente y se rebaja su valor final. Una lástima, porque prometía. Nada, de todas maneras, que con un reproductor mp3 no se pueda obviar para siempre.
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